Esta semana llegó a los cines mexicanos Shaun el cordero, la película. Y créanme cuando les digo que al verla se llevarán una grata sorpresa en todos los sentidos; animación, historia, música, personajes, etc. No podíamos esperar más de esta película basada en la serie de televisión Shaun el cordero, producida por los estudios Aardam Animations  de Reino Unido.

Sabemos que Shaun el cordero es un personaje al que le gusta y conoce la vida de los humanos, y el querer hacer cosas de humanos como tomarse unas vacaciones de ser cordero, lo llevan a él, a las demás ovejas y Bitzer (un perro responsable), a una aventura en la cuidad en donde su misión es encontrar y recuperar a su amo.

En esta misión de los animales encontramos de todo: un enemigo (muy bueno, por cierto), nuevos amigos, personajes divertidos y pequeñas aventuras, cada una se convierte en causa de otra nueva aventura.

Todos los personajes de la película logra crear carisma, algo de admirarse en una historia donde no existen los diálogos. Las personalidades de cada personaje son representadas por mímica, gruñidos, risitas, parpadeos, etc. Lo cual hace al espectador tener la atención en cada detalle de movimiento de todas las escenas.

Hablando de la animación, debo remarcar que todos los movimientos y detalles están excesivamente cuidados; la física de los objetos está muy bien manejada, al igual que la suciedad y el desgaste de los elementos lo cual es sorprendente y agradable. Y como no, si fue un trabajo de más de 6 años donde cada uno de los animadores se esforzaba por sacar 2 segundos de animación diariamente con una impresionante calidad.

El humor de este largometraje animado sobresale por la creatividad que caracteriza a los capítulos de la serie televisiva. Nunca se vuelve tedioso, ni repetitivo y es un poco sarcástico sin llegar a lo vulgar. La combinación del humor y la temática tan sencilla sobre la amistad y la relación de amigos, hacen que esta película la pueda disfrutar un público de todas la edades.

 

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